Una investigación reciente revela cómo la combinación de fenómenos extremos y debilidad en servicios sanitarios pone en peligro a millones de personas.
El avance del cambio climático amenaza con agravar de manera significativa la incidencia de la malaria en África. Una investigación publicada en Nature advierte que, hacia 2050, el continente podría registrar más de 500 mil muertes adicionales vinculadas a esta enfermedad, en gran parte debido a la intensificación de eventos climáticos extremos.
El estudio, liderado por Tasmin Symons, profesora asociada de The Kids Research Institute Australia y Curtin University, atribuye el incremento de casos y fallecimientos principalmente a inundaciones y ciclones. Estos desastres destruyen infraestructuras y dificultan el acceso a servicios sanitarios, situaciones que favorecen el avance del parásito en comunidades vulnerables.
Los datos recopilados por el equipo científico muestran que el 93% del aumento en muertes y el 79% en casos se originan en la destrucción de viviendas y en la interrupción de los servicios de salud. Las consecuencias de estos eventos pueden extenderse durante meses o años, ya que los daños materiales afectan tanto a la protección física de las personas —como la pérdida de mosquiteros— como a la capacidad de respuesta médica.
La vulnerabilidad de la infancia y la importancia de la infraestructura
El impacto más severo recae sobre la infancia africana, que enfrenta mayores riesgos ante la interrupción de campañas de prevención y tratamiento. Cuando las viviendas quedan expuestas y se pierde acceso a intervenciones sanitarias, la malaria reaparece con fuerza en regiones previamente controladas.
“La mayor amenaza del clima para el control de la malaria en África no proviene de pequeñas alteraciones ecológicas, sino de la interrupción persistente de las intervenciones sanitarias y los servicios esenciales provocada por el clima extremo”, señaló Symons. La investigadora subraya que el desafío principal es la incapacidad de restablecer rápidamente servicios básicos tras un desastre.
INFORMACIÓN: EL HERALDO DE MÉXICO