Hoy, ante el Senado estadounidense, dos figuras del boxeo que rechazan los cambios a la ley Muhammad Ali. Oscar De La Hoya y Nico Ali Walsh advirtieron riesgos directos para los peleadores.
La comparecencia ante el Senado de Estados Unidos giró en torno a una posible modificación estructural del boxeo profesional en Estados Unidos y el excampeón Oscar De La Hoya se posicionó como uno de los críticos más firmes al advertir que la reforma pone en riesgo el equilibrio entre promotores y boxeadores.
“Estoy aquí porque creo firmemente que los cambios propuestos a la Ley de Reforma del Boxeo Muhammad Ali nos llevan en la dirección equivocada”, afirmó el ex campeón mundial, quien además apeló a su propia experiencia para sustentar su postura.
De La Hoya recordó los abusos contractuales que enfrentó al inicio de su carrera y subrayó que la legislación vigente nació precisamente para evitar ese tipo de prácticas.
“Muchos ingresan a este deporte jóvenes, confiados y sin recursos. Y una vez que están atrapados en el trato equivocado, es muy difícil salir”, explicó.
Uno de los puntos más delicados de la reforma, según el ahora promotor, es la posibilidad de crear organismos unificados que concentren funciones de promoción y regulación, lo que cambiaría el modelo abierto del boxeo.
“Este es un cambio fundamental en el poder que, si se produce, pondría las ganancias corporativas primero y a los peleadores en segundo lugar”, advirtió.
También lanzó críticas directas al financiamiento saudí dentro del deporte, utilizando como referencia lo ocurrido con LIV Golf.
“Ya hemos visto cómo ese tipo de financiamiento remodeló otro deporte… Eso fue lavado deportivo”, sentenció, al tiempo que alertó sobre un posible impacto similar en el boxeo.
En su conclusión, De La Hoya fue tajante: “Si este proyecto de ley se aprueba, los boxeadores tendrán menos opciones, menos poder y menos control sobre sus carreras… seremos nosotros quienes les fallemos”.
Por su parte, Nico Ali Walsh reforzó la postura desde una perspectiva generacional y simbólica, al tratarse del nieto de Muhammad Ali, cuyo nombre lleva la ley.
“Cuando la misma empresa controla a quién peleas, cómo te promocionan y si los aficionados alguna vez te ven, no es mucho una elección”, señaló, al explicar cómo un sistema centralizado limitaría la libertad de los boxeadores.
Ali Walsh fue más allá al advertir sobre las consecuencias estructurales del modelo propuesto: “Cuando un sistema controla el acceso, la elección se vuelve teórica, no real”.
El joven peleador también comparó el posible escenario con las artes marciales mixtas, particularmente con el modelo de UFC, donde —según explicó— los atletas reciben una menor proporción de ingresos. “Cuando esa competencia se consolida en un solo sistema, el apalancamiento desaparece”, afirmó.
Finalmente, lanzó una de las declaraciones más contundentes de la audiencia al cuestionar el uso del nombre de su abuelo en la iniciativa:
“Si este proyecto de ley se aprueba en su forma actual, no debería llevar el nombre de mi abuelo, ya que traicionaría los principios que su ley fue creada para proteger”.
Mientras tanto, la audiencia también contó con la participación de Nick Khan, quien acudió en defensa de los cambios propuestos, en un debate que sigue abierto y que podría redefinir el futuro del boxeo profesional en Estados Unidos.