Cruz Azul deja fuera a Chivas del Clausura 2026

Miroslava Mendoza

Con una pesada losa de cinco bajas por jugadores concentrados por Selección Mexicana, Guadalajara perdió con un global de 3-4 ante un Cruz Azul que supo sufrir la noche de este sábado 16 de mayo en la cancha del Estadio Jalisco, antigua casa de las denominadas Chivas Rayadas o Rebaño Sagrado. 

El Cruz Azul salió al campo con la misión de someter al equipo local. Impusieron el ritmo al ataque con constantes aproximaciones de Paradela, Palavecino, Carlos Rodríguez o Ebere para poner de nervios al portero suplente Óscar Whalley. Los primeros minutos en la colonia Independencia fueron vibrantes. 

Y el gol apareció gracias a un tiro desde fuera del área de Jeremy Márquez, jugador exAtlas que aprovechó un descuido rojiblanco para perforar el marco. Sin embargo, minutos después, Omar Govea, con la misma dosis logró el empate tras vencer a un Kevin Mier desconfiado

El sueño de la 13 se difuminó en los pies de Agustín Palavecino. El tiro del argentino tuvo un poco de suerte tras ser desviado por la defensa tapatía y provocar que Whalley maniobrara para llegar por el balón que terminó en el fondo de la red y generando un ambiente de tristeza en la colonia Independencia.

Crónica de la victoria de Cruz Azul en el Estadio Jalisco 

Después de 19 años, una semifinal volvió a disputarse en el histórico Estadio Jalisco. La atmósfera era de otra época: tribunas teñidas de rojiblanco, banderas ondeando desde horas antes del partido y una ciudad paralizada por el sueño de ver nuevamente a Chivas peleando por el título. 

Pero enfrente apareció un Cruz Azul mucho más maduro, intenso y convencido de su futbol para apagar la ilusión tapatía y clasificarse a la gran final del futbol mexicano tras imponerse 2-1 en una noche llena de dramatismo.

El equipo rojiblanco, dirigido por Gabriel Milito, llegaba con ventaja por el empate en la ida, mientras que La Máquina, bajo el interinato de Joel Huiqui, parecía haber recuperado identidad, orden y confianza. El empate global le daba el pase a los celestes, pero desde el arranque quedó claro que Cruz Azul no había viajado a Guadalajara para especular.

La Máquina golpeó apenas al minuto cinco. Jeremy Márquez apareció en los linderos del área y sacó un disparo cruzado que desató el silencio momentáneo en el Jalisco. El balón terminó en las redes y los pocos aficionados celestes presentes explotaron entre abrazos y euforia. Cruz Azul daba el primer golpe y obligaba a Chivas a remar contracorriente muy temprano.

Sin embargo, el futbol tenía preparada una respuesta inmediata. Apenas dos minutos después, al siete, Govea tomó el balón lejos del área y sacó un derechazo espectacular que sorprendió a Kevin Mier. El arquero colombiano alcanzó a rozar el esférico, pero la potencia y colocación del disparo terminaron por incrustarlo en el arco. El Estadio Jalisco volvió a rugir y el partido se convirtió en un auténtico intercambio de emociones.

De ahí en adelante el encuentro fue de ida y vuelta. Chivas intentó jugar con intensidad, empujado por su gente, mientras Cruz Azul respondió con posesiones largas y ataques mucho más claros. La Máquina encontraba espacios constantemente y estuvo cerca de aumentar la ventaja en varias ocasiones, pero apareció la figura de Óscar Whalley. El arquero rojiblanco sostuvo con vida al Guadalajara con al menos tres atajadas fundamentales que evitaron el desastre antes del descanso.
Para la segunda mitad, Cruz Azul entendió que debía matar la serie. Chivas se lanzó al frente con más corazón que claridad, dejando espacios que los celestes comenzaron a explotar. Los cementeros controlaron el ritmo, circularon mejor el balón y poco a poco fueron inclinando la cancha.

Entonces apareció Agustín Palavecino. Al minuto 66, el argentino tomó el balón fuera del área y sacó un disparo potente que se desvió ligeramente antes de vencer a Whalley. El 2-1 cayó como un balde de agua helada para el estadio. Mientras los jugadores celestes corrían a celebrar frente a su banca, las tribunas rojiblancas comenzaron a llenarse de nervios e incertidumbre.

Los últimos minutos fueron una mezcla de tensión y resistencia. Chivas se fue con todo al ataque, impulsado por el orgullo y el empuje de su afición, pero Cruz Azul mostró una versión sólida, ordenada y madura en defensa. Ditta y Piovi rechazaron todo, Kevin Mier transmitió seguridad en el cierre y el reloj comenzó a convertirse en el mejor aliado celeste.

El silbatazo final desató la locura de los futbolistas de Cruz Azul sobre la cancha del Jalisco. La Máquina volvió a una final del futbol mexicano dejando en el camino a uno de los gigantes del país y confirmando que, con Joel Huiqui en el banquillo, el equipo recuperó el alma competitiva que parecía perdida hace apenas unas semanas.

INFORMACIÓN: EL HERALDO DE MÉXICO

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