Cuando parecía que el orden defensivo de los asiáticos ahogaría las esperanzas africanas, una descolgada rápida en la segunda mitad rompió el cero.
La Copa del Mundo de 2026 entregó uno de los capítulos más emotivos y sorpresivos en la historia reciente del fútbol internacional. En un dramático cierre de la Fase de Grupos, la Selección de Sudáfrica venció por la mínima diferencia a su similar de Corea del Sur, un resultado numérico que desató la euforia en los jugadores africanos y que significa la primera clasificación de los “Bafana Bafana” a la ronda de eliminación directa en toda la historia de sus participaciones mundialistas.
Sudáfrica saltó a la cancha con el objetivo de obtener tres puntos, y esperando a que Chequia perdiera en el Estadio Ciudad de México. Para conseguirlo usaron esta alineación: R. Williams; . Mudau, I. Okon, M. Mbokazi, A. Modiba; T. Mbatha, Y. Sithole, T. Maseko, R. Mofokeng, O. Appollis; E. Makgopa.
Por su parte, Corea solamente tenía que ganar para que pudiera calificar en el segundo lugar del grupo, cosa que no pudo hacer a pesar de que saltó a la cancha con S.G. Kim; L. Gi-Hyuk, M.J. Kim, H.B. Lee; T.S. Lee, I.B. Hwang, S.H. Paik, Y.W. Seol, H.C. Hwang, I. Lee; H.G. Oh.
Sudáfrica derrota a Corea
El encuentro, disputado con una intensidad física al límite, se mantuvo cerrado y con los nervios a flor de piel debido a lo que ambas escuadras se jugaban sobre la cancha. Cuando parecía que el orden defensivo de los asiáticos ahogaría las esperanzas africanas, una descolgada rápida en la segunda mitad rompió el cero en el marcador.
La zaga coreana no logró cortar un centro medido al corazón del área, permitiendo el remate certero que venció al guardameta rival y que provocó el estallido de júbilo tanto en la banca sudafricana como en los sectores del estadio pintados de amarillo y verde. Corea ahora está a la espera de un milagro.
A partir del gol, Corea del Sur volcó todos sus recursos al ataque en busca del empate que les devolviera la esperanza, obligando a Sudáfrica a replegar sus líneas y a defender la ventaja con uñas y dientes. Los minutos finales se convirtieron en un auténtico suplicio táctico, donde las intervenciones del arquero sudafricano con la falta de contundencia de los delanteros coreanos terminaron por sentenciar el destino del encuentro.
INFORMACIÓN: EL HERALDO DE MÉXICO