A lo largo de sus 18 participaciones previas en la justa máxima, la Selección Mexicana jamás había logrado hilvanar tres victorias consecutivas.
La victoria de la Selección Mexicana ante Chequia en el Estadio Ciudad de México no solo significó asegurar el liderato del Grupo A con autoridad, sino también la caída de tres de los muros estadísticos más pesados en la historia del balompié azteca y que gracias a Chávez, Quiñones y Fidalgo superamos.
Con un desempeño redondo y equilibrado en la cancha, el cuadro comandado por Javier Aguirre firmó la que ya se puede catalogar como la mejor Fase de Grupos del Tricolor en todas sus participaciones en la Copa del Mundo, rompiendo rachas históricas que parecían inalcanzables.
Las rachas negativas que México logró vencer
A continuación, repasamos las tres marcas históricas que México pulverizó tras el pitazo final frente al conjunto europeo, a quienes dejó automáticamente fuera del Mundial, pues únicamente hicieron un punto ante los 3 puntos de Sudáfrica y los 3 puntos de Corea, éstos últimos a la espera de un milagro.
Ganar los tres partidos de la Fase de Grupos
A lo largo de sus 18 participaciones previas en la justa máxima, la Selección Mexicana jamás había logrado hilvanar tres victorias consecutivas en el arranque del torneo. Ni en los Mundiales de casa en 1970 y 1986, ni en las destacadas actuaciones de Francia 1998 o Brasil 2014, el combinado nacional había logrado el pleno de triunfos. Las victorias contundentes sobre Sudáfrica, Corea del Sur y ahora Chequia sepultan definitivamente esa vieja inconsistencia tricolor en las primeras de cambio.
El récord perfecto: 9 puntos de 9 posibles
Derivado de la racha anterior, el “Tri” alcanzó por primera vez en su historia la mítica cifra de 9 unidades en la ronda inicial. El techo del conjunto mexicano se había quedado en los 7 puntos conseguidos en las ediciones de 1986, 1994, 1998, 2002 y 2014 (producto de dos victorias y un empate). Con este paso perfecto en 2026, México no solo avanza de ronda con el orgullo intacto, sino que se posiciona de forma oficial como uno de los rivales a vencer de cara a los Dieciseisavos de Final.
Cero goles recibidos
Quizás la marca más impresionante de este proceso es la imbatibilidad defensiva. México cerró la Fase de Grupos con su portería completamente en blanco, un logro sin precedentes para el país en un torneo de esta envergadura. El sólido muro comandado por el guardameta Raúl “Tala” Rangel en los primeros duelos, complementado con el emotivo e histórico ingreso de Guillermo Ochoa para cerrar el juego ante Chequia, consagraron un cerrojo defensivo inédito que llena de confianza al cuerpo técnico para las fases de eliminación directa.
INFORMACIÓN: EL HERALDO DE MÉXICO