Temporada de lluvias: exigencia, responsabilidad y suma de esfuerzos

Miroslava Mendoza

Puebla está viviendo lo que ya conocemos bien quienes somos de aquí: lluvia intensa, concentrada, que cae con fuerza en muy poco tiempo y que en minutos puede convertir una calle en un río. No es exageración. Es la geografía y el clima de nuestra ciudad, que cada año nos recuerda que la temporada de lluvias no se improvisa.

Y sin embargo, cada año nos sorprende igual.

Hay que decirlo con claridad: la responsabilidad principal de que los drenajes pluviales funcionen recae en Agua de Puebla. No es una opinión. Es una obligación contractual y operativa que no puede diluirse ni trasladarse. Los sistemas de drenaje de esta ciudad requieren mantenimiento preventivo, limpieza periódica, inversión real en infraestructura y supervisión permanente — no solo cuando ya hay encharcamientos y familias afectadas, sino antes, durante todo el año.

Agua de Puebla debe cumplir con esa tarea. Y la SOAPAP, como autoridad responsable de verificar que el operador cumpla sus compromisos, tiene la obligación de supervisar que eso ocurra. No basta con recibir reportes de daños después de cada tormenta. La supervisión tiene que ser anticipatoria, rigurosa y con consecuencias reales cuando los estándares no se cumplen. Desde esta representación hacemos ese llamado con toda claridad: que Agua de Puebla invierta en los drenajes de la ciudad y que la SOAPAP garantice que esa inversión se ejecute.

Porque lo que hemos visto en estas semanas de lluvia intensa no es solo un fenómeno climático. Es también el resultado de años de mantenimiento insuficiente en una infraestructura que sostiene la vida cotidiana de cientos de miles de personas. Cada calle inundada, cada familia afectada, cada negocio dañado tiene detrás una pregunta legítima: ¿quién es responsable de que esto no haya sido atendido antes?

La respuesta empieza por Agua de Puebla.

Dicho eso, también hay que reconocer lo que se ha hecho bien. El gobernador Alejandro Armenta ha dado una respuesta inmediata y ha estado presente en los momentos más críticos de estas lluvias — recorriendo zonas afectadas, coordinando acciones y dando la cara cuando la situación lo exigía. Eso no es un detalle menor. En situaciones de emergencia, la presencia de quien gobierna importa, tranquiliza y organiza. El gobernador ha estado a la altura y eso merece reconocerse.

El Ayuntamiento de Puebla, encabezado por Pepe Chedraui, también ha sumado esfuerzos en la atención de las afectaciones. La coordinación entre los distintos niveles de gobierno en estos episodios ha sido parte de la respuesta y debe mantenerse.

Finalmente, como ciudadanas y ciudadanos también tenemos una parte en esto. El drenaje no se obstruye solo con agua — se obstruye con la basura que tiramos en la calle durante todo el año y que aparece en las coladeras con la primera tormenta. Bolsas de plástico, envases, colillas de cigarro que parecen pequeñas pero se acumulan y bloquean. No tirar basura en la vía pública, limpiar la coladera frente a nuestra casa antes de que llueva, reportar obstrucciones — son acciones sencillas que suman y que ningún sistema de drenaje puede sustituir.

Pero que nadie use la responsabilidad ciudadana para distraer la atención de donde debe estar: en Agua de Puebla, que tiene una obligación con esta ciudad, y en la SOAPAP, que tiene la obligación de verificar que se cumpla.

La temporada de lluvias no va a esperar. Los drenajes tampoco pueden seguir esperando.

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