Hay películas que tardan años en llegar a la pantalla y, en el camino, terminan encontrándose con una realidad que parece escrita para ellas. Eso le ocurrió a Carlos Santos con “Loco México Mágico”, su cuarta película como director, que llegará a los cines pasado mañana bajo el sello de Cinépolis.
Aunque para algunos espectadores su nombre puede ser más familiar detrás de la cámara que frente a ella, Santos ha construido una trayectoria reconocible dentro de la comedia mexicana contemporánea.
Es director y guionista de “Chilangolandia” (2021), una mirada humorística a la vida y los contrastes de Ciudad de México; “Señora Influencer” (2023), donde llevó la comedia hacia terrenos relacionados con las redes sociales, la identidad y la presión por la aprobación; y “¡Qué huevos, Sofía!” (2025), otra historia en la que el humor sirve para hablar de las dificultades y contradicciones de la vida.
Con “Loco México Mágico”, Santos continúa esa ruta, pero ahora coloca al propio cine en el centro de la historia: ¿qué pasaría si un pueblo mexicano decidiera hacer una película al estilo de Hollywood sin tener la menor idea de cómo hacerla?
La respuesta es una comedia en la que el caos, la improvisación y el ingenio mexicano se convierten en protagonistas.
La cinta fue escrita en 2019 y, desde entonces, México y el mundo cambiaron varias veces de escenario.
Para Santos, esa sucesión de coincidencias se convirtió en una de las características más curiosas del proyecto.
La historia ocurre en Alvarado, Veracruz, donde un alcalde decide producir una película para convertir a su pueblo en un destino turístico internacional. El problema es que nadie sabe realmente cómo hacer cine.
El camarógrafo de las fiestas de XV años se convierte en director y una estrella pop es incorporada a la producción bajo circunstancias poco convencionales. El pueblo tendrá que unirse para sacar adelante la película más desastrosa y divertida de la localidad.
La ficción juega también con la relación entre México y Estados Unidos, la identidad nacional y el papel latino, pero sin abandonar el tono festivo que caracteriza el trabajo de Santos.
La elección de Alvarado tampoco fue producto de la casualidad. Hace unos 20 años, Santos filmó ahí un cortometraje y encontró una comunidad que lo recibió con los brazos abiertos. “Me enamoré de la gente. Todos nos quisieron ayudar a hacer el cortometraje y me di cuenta de que eran muy felices. Me pareció el lugar más feliz de México, donde la gente era más alegre”, recuerda.
Años después regresó para convertir esa impresión en el escenario de su cuarta película. Habitantes de Alvarado participaron junto con los actores, una combinación que, de acuerdo con Santos, ayudó a darle autenticidad a la historia. A ellos se sumó el equipo técnico que lo acompaña desde sus primeras películas, un grupo que el director describe, con humor, como “15 locos, 20 locos” que siguen sus aventuras cinematográficas.
Durante el rodaje, el equipo descubrió un episodio histórico relacionado con una incursión estadounidense ocurrida en Alvarado hace dos siglos, un elemento que incorporó a la película.
Para Santos, fueron demasiadas coincidencias alrededor del proyecto como para ignorarlas.
Uno de los principales atractivos “de Loco México Mágico” es Daniel Sosa, que enfrenta aquí su primer papel estelar en cine.
El comediante, conocido por su trabajo en stand up, televisión y espectáculos en vivo, da un giro hacia un personaje con matices más serios, algo que representó un reto que disfrutó particularmente.
Sosa reconoce además la importancia de trabajar junto a Silverio Palacios, actor con más de tres décadas de trayectoria en películas como “Matando Cabos”, “Y tu mamá también”, “El tigre de Santa Julia” y “La delgada línea amarilla”.
El aprendizaje llegó incluso a través de métodos poco convencionales. Sosa recuerda que durante una jornada de filmación Palacios se mostró molesto con él.
Sin entender porqué, el comediante trabajó hasta descubrir que todo formaba parte de una estrategia acordada entre el actor y Santos para generar la tensión necesaria para una escena.
Al terminarla, Palacios le dijo: “Ahora sí estás actuando”. La estrategia funcionó. Durante una función en Veracruz, recuerda Santos, el público incluso aplaudió al terminar aquella escena.
Para Santos, detrás del humor existe también una apuesta de alto riesgo.
El director reconoce que el primer fin de semana de exhibición es determinante para una producción, pero asegura que el riesgo forma parte de aquello que lo mantiene detrás de una cámara.
“Es un negocio de alto riesgo, pero también es adictivo hacer cine”, afirma.
Después de tres películas que le han permitido desarrollar una voz propia dentro de la comedia, Santos asegura que seguirá haciendo cine mientras el público continúe comprando boletos.— Darinka Ruiz Morimoto
Ficha técnica
“Loco México Mágico” es producida por Fernanda Meza y cuenta con guion y dirección de Carlos Santos. El elenco lo completan Fernando Cuautle, Sofía Carrera y Rocío Guzmán.
Santos quiere que el espectador se divierta, que salga de la sala con una sensación distinta. “Además de ser muy divertida, es una película que revalora las cosas lindas…”.
INFORMACIÓN: DIARIO DE YUCATAN