En el Congreso de los Diputados en Madrid, se vivió una tensa sesión parlamentaria, cuando la diputada Ana Vázquez del Partido Popular, principal fuerza de la oposición, sacó un bote de gas pimienta, en pleno debate con el ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska, para denunciar la situación de inseguridad de las mujeres en la ciudad de Ceuta, afectada por una seria crisis migratoria de personas de Marruecos, norte de África.
En su intervención Ana Vázquez, esgrimiendo el bote de gas pimienta, aseguró que “este es el símbolo de la falta de libertades que sufren las mujeres ceutíes”.
La presidenta de la Cámara Baja, Francina Armengol consideró que el objeto era un arma y la expulsó del hemiciclo. Ante la resistencia de la diputada y los gritos de protesta del Partido Popular, Armengol tuvo que repetir con contundencia su orden dos veces.
Los correligionarios de Ana Vázquez calificaron el incidente de “surrealista” y defendieron que el bote estaba vacío y no representaba ningún peligro. Sin embargo, no fue así. Sucede que el asesor de la parlamentaria del partido popular fue a lavar el envase a uno de los baños del Congreso y aún contenía líquido, cuyo olor penetró en los tubos de aire de otros baños, la cocina, la cafetería y otras dependencias de la Cámara Baja.
Doce personas tuvieron que ser atendidas por la tóxica inhalación y una mujer sufrió fuertes vómitos por el olor. La policía precintó los espacios afectados y ha abierto diligencias.
Este episodio puso de manifiesto el enfrentamiento político que se vive en el Congreso de los Diputados y el pulso político por ganar la confianza de la ciudadanía.
INFORMACIÓN: EL HERALDO DE MÉXICO