Más de 600 kilómetros y una sola consigna: ir a una boda en Nayarit usando solamente una bicicleta. Esta fue el reto que Mario, mejor conocido en redes sociales como Go On Ruedas se puso hace unos días. Tras su regreso a la capital, el ciclista tuvo una entrevista con El Heraldo Digital para hablar de los desafíos que conlleva hacer una ruta de ultradistancia inspirada por el deseo de ver a un viejo amigo y honrar al mariachi.
“Nada más que no te atropellen”, fue el mensaje que el novio le dio al creador de contenido antes de iniciar su viaje desde la Ciudad de México hasta el estado gobernado por Miguel Ángel Navarro Quintero.
Mario explicó que una ruta de este tipo demanda una preparación física y mental considerable. Describió la experiencia como un reto de resistencia, donde factores como el calor, el frío, la lluvia y, especialmente, el control del hambre, son cruciales para no rendirse.Noticias Relacionadas

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“Después de los 100 km es cuando empiezan retos de mucha mentalidad”, afirmó, añadiendo que estar preparado para rodar entre 14 a 15 horas en un solo día es fundamental.
Su equipaje pesaba 10 kilos, fue colocado debajo de su asiento y consistió en dos cambios de ropa, comida, herramienta básica, así como algunos regalos para un seguidor que le dio hospedaje durante su paso por Jalisco. El trayecto, realizado en tres días, combinó la exigencia física y la superación de peligros viales que se dieron a través de varios estados, entre ellos los siguientes:
- Michoacán.
- Estado de México.
- Guanajuato.
- Jalisco.
- Nayarit.
- Querétaro.

Esta travesía es parte de una cuenta que el hombre tiene pendiente con la carretera, pues el año pasado se quedó a varios kilómetros de completar La Ruta del Mariachi, un recorrido que él mismo denominó así por pasar por regiones donde se canta esta música tradicional. En ese entonces tenía planeado circular desde Mazatlán, Sinaloa para culminar en Nayarit, pero por cuestiones de tiempo, el destino final de la ruta fue Guadalajara.
El mayor riesgo se dio en las autopistas federales, en las cuales circuló sobre el acotamiento, como lo marca el Reglamento de Tránsito federal. Pese a que está prohibido, este espacio es frecuentemente es invadido por automovilistas y conductores de tráilers como si fuera un carril más a fin de facilitarle el rebase a los demás usuarios.
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La travesía de Mario se convirtió en una oportunidad para vivencias significativas y la superación de desafíos. Destacó el apoyo de un seguidor de su canal, Nico, quien lo contactó y le ofreció alojamiento en Guadalajara, además de una guía sobre las carreteras y la seguridad de la zona. Este encuentro fue particularmente reconfortante, ya que, según el ciclista, la comunidad cicloviajera no suele hablar mucho del municipio tapatío o sus alrededores, lo que generaba cierta preocupación.
“Conociendo yo gente que es muy muy viajera en bici, que no lo mencionen como que es una bandera para mí de pues a lo mejor está peligroso o algo, por algo no pasan por ahí”, señaló.

“No hombre, estás loco, ni en mis mejores tiempos, ni en la moto haría eso”, fueron las palabras con las que su primo en Irapuato lo recibió tras 13 horas de viaje. Esta afirmación, dijo Mario, es parte de las acciones con las que busca impactar a quien pone excusas para subirse a este tipo de vehículos.
“Abrirle un poquito la mente a la gente de lo que puedes llegar a hacer en la bici”.
A 30 centímetros del peligro: Los retos de cruzar México en bicicleta
Sin embargo, no todo fue positivo. El ciclista identificó el peor momento de su viaje al lidiar con vehículos pesados en un libramiento que conducía a Ocotlán, Michoacán. Describió cómo los tráileres, a pesar de que el camino contaba con acotamientos, convertían la vía de dos carriles en tres o cuatro, obligándolo a circular por la orilla durante 50 kilómetros. El clímax de esta tensión fue cuando se encontró entre dos tráilers.

“De frente venía y traía un tráiler atrás que me pasó, a unos 30 centímetros”, dijo.
En esos instantes críticos, enfatizó, la seguridad en uno mismo es clave, por lo que se debe actuar con seguridad, a consciencia y calculando cualquier movimiento. También alertó sobre los tráileres con carga que excede las dimensiones de la caja, un peligro adicional que observó con inusual frecuencia en esa carretera michoacana.
“No puedes titubear, o sea, no puedes equivocarte, no puedes fallar, no es un error simple de pagar”, sentenció.

¿Llegó a la boda? el final de un viaje de la CDMX a Nayarit
Al final del trayecto se encontró con su novia, la cual viajó en autobús para recorrer junto con él los últimos tramos del viaje. Juntos visitaron Tepic y San Blas, donde acudieron a la playa de Platanitos y Guayabitos.
“Mi día favorito fue en Platanitos, se veían las estrellas muy cañón, acampamos dos días en la playa”, contó.

El relato de Go On Ruedas no solo subraya la exigencia física y mental del ciclismo de ultradistancia, sino también la resiliencia ante peligros viales y la importancia de la comunidad y la conexión humana en este tipo de aventuras. Al final acudió a la boda y después de que esta terminó regresó en camión junto con su pareja hasta la Ciudad de México.
Dentro de los planes del cicloviajero se encuentra llegar en su bicicleta hasta Argentina. Debido a esto ha comenzado a realizar viajes cada vez más largos. La preparación de esta travesía lleva varios años y podría concretarse para este 2026.

INFORMACIÓN: EL HERALDO DE MÉXICO