Extorsión en Normatividad del Ayuntamiento

Digital Administrador

Tres sujetos llegan a los negocios con prepotencia y bastante ganas de extorsionar; exigen cuotas a los comerciantes. Su zona de operación es la ciudad de Puebla. No son de un cártel, trabajan en la Unidad de Normatividad y Regulación Comercial.


Sus fechorías no son aisladas; sin embargo, los afectados temen denunciar, pues el costo es muy alto. Quienes lo han hecho han sufrido la clausura de sus negocios.


El martes pasado llegaron a comercios de la 7 Norte. Las “mordidas” variaron según la capacidad de negociación de los encargados, pero no bajaron de los 10 mil pesos. Hay pruebas; solo esperan a que el Ayuntamiento inicie, de verdad, los procedimientos penales correspondientes.


En 2024 fueron captados en un video extorsionando en un bar, pero no hubo sanción y se mantienen en el cargo. Obviamente, los recursos suben. ¿Qué tan alto llegarán?


Quien lleva la batuta es una mujer que, según su gafete, es inspectora de la Coordinación de Fiscalización del Comercio Establecido, identificada como Karina Altamirano. Ella organiza, amenaza con clausuras y reporta, según su dicho, a su jefe, Sergio Arroyo.


La acompaña Luis Enrique Alcobas, trabajador sindicalizado de la misma área, y Luis o Alejandro, quien trabajó con Enrique Guevara, titular de Normatividad y Regulación Comercial en la administración de Eduardo Rivera.


De estos dos, su negocio no solo es la extorsión a comerciantes. Fuentes confiables aseguran que también operan casas donde se ejerce la prostitución en el centro de la ciudad.


Día tras día pasan a negocios establecidos con el pretexto de realizar revisiones de documentos, pero al final lo que buscan es una suma de dinero que no sea menor a 10 mil pesos.


Han sido grabados y fotografiados en diversos negocios, por lo que tratan de no dejar huellas. Piden el dinero en lugares donde suponen que no llegan las cámaras y ya no permiten que les tomen fotografías a sus gafetes; sin embargo, ya son ampliamente conocidos.


La Unidad de Normatividad y Regulación Comercial históricamente ha sido utilizada como una “caja chica” de las administraciones municipales. Desde ahí se operan bares, cantinas, table dance y prostíbulos, y parece que las cosas no han cambiado.

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