Mujeres en el poder: entre la conquista del espacio y la deuda con Puebla

Digital Administrador

El 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, es más que una fecha simbólica en el calendario. Es un recordatorio de una lucha histórica que ha permitido que las mujeres comiencen, apenas en las últimas décadas, a ocupar espacios de poder que durante años les fueron negados. En Puebla, esa realidad se refleja cada vez con mayor claridad en la vida política e institucional del estado.

Uno de los casos que destaca en el escenario político poblano es el de Fedrha Isabel Suriano Corrales, presidenta estatal de Movimiento Ciudadano en Puebla. Bajo su liderazgo, el partido naranja ha logrado consolidarse como una de las fuerzas políticas con mayor crecimiento en la entidad, posicionándose como una alternativa frente al desgaste de los partidos tradicionales y perfilándose con fuerza de cara a los procesos electorales de 2027 y 2030. Su presencia constante en la vida pública, así como la estructura territorial que ha venido fortaleciendo, la colocan como una de las lideresas políticas que comienzan a tomar relevancia dentro del mapa político poblano.

Pero más allá de los partidos, la presencia de mujeres en los gobiernos municipales sigue siendo una asignatura pendiente. De los 217 municipios que conforman el estado de Puebla, alrededor de 46 son gobernados por mujeres, una cifra que evidencia que, pese al discurso de paridad, el poder local continúa dominado mayoritariamente por hombres.

Aun así, hay municipios de gran relevancia política y social encabezados por mujeres. Uno de los casos más representativos es el de Tonantzin Fernández Díaz, presidenta municipal de San Pedro Cholula, una de las alcaldías con mayor peso histórico, cultural y político del estado de Puebla, además de ser uno de los municipios con mayor proyección metropolitana.

En la Sierra Nororiental también destaca la presencia de Karla Martínez Gallegos, presidenta municipal de Teziutlán, una ciudad estratégica para la región y con una importante actividad económica y comercial.

En el Poder Legislativo, la presencia femenina también ha marcado un precedente. La Congreso del Estado de Puebla, en su LXII Legislatura, cuenta con 23 diputadas locales, una cifra histórica que coloca a las mujeres como mayoría dentro del Congreso poblano. Este hecho representa un avance en términos de representación política, aunque el verdadero reto sigue siendo que esa mayoría se traduzca en una agenda legislativa sólida en favor de los derechos de las mujeres y de la sociedad en general.

Los cambios también han alcanzado a otras instituciones clave. En el ámbito académico, María Lilia Cedillo Ramírez se convirtió en la primera mujer en encabezar la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, una institución con más de cuatro siglos de historia y una de las universidades públicas más importantes del país.

En materia de procuración de justicia, el estado tiene al frente de la Fiscalía General del Estado de Puebla a Idamis Pastor Betancourt, mientras que la defensa de los derechos humanos está encabezada por Rosa Icela Sánchez Soya, presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Puebla.

Sin embargo, ocupar el cargo no implica necesariamente cumplir con las expectativas sociales. Tanto la Fiscalía como la Comisión de Derechos Humanos han sido objeto de críticas y cuestionamientos por su desempeño frente a problemáticas graves que persisten en el estado, desde la violencia hasta las violaciones a derechos humanos. Esa discusión también forma parte del ejercicio democrático y de la rendición de cuentas.

Pero incluso con esas críticas, hay algo que no puede ignorarse: durante décadas estos espacios estuvieron prácticamente reservados para los hombres. Hoy las mujeres están ahí gracias a una lucha histórica que se abrió paso en las calles, en las universidades, en los colectivos y en las reformas legales que exigieron paridad.

El desafío ahora no es únicamente llegar al poder. El verdadero reto es ejercerlo con resultados. Porque la lucha de las mujeres no fue solamente para ocupar cargos, sino para transformar las instituciones.

En Puebla, la presencia femenina en la política ya es una realidad. Pero la verdadera prueba será si esa presencia logra cambiar el fondo de las decisiones públicas o si se queda únicamente en la estadística de la paridad.

Y la pregunta más importante es:
¿A qué le tiras cuando sueñas, mexicano?
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