Imágenes impresionantes fueron las que atestiguaron los habitantes de Kiruna, una localidad al norte de Suecia, donde una iglesia completa fue trasladada desde su sitio original para protegerla.
La decisión fue tomada por las autoridades locales luego de descubrir presuntos riesgos de fisuras, las cuales podrían ser causadas por la explotación de una mina de hierro que existe desde hace un siglo en la zona.
La parroquia, de 113 años de antigüedad, fue trasladada a cinco kilómetros de su locación original en el corazón de la localidad, a un sitio en el que podrá estar segura por lo menos un siglo más, según las autoridades.
Antes de desmontarla, un religioso local bendijo las obras y decenas de hábiles trabajadores comenzaron las labores de desmontaje de las paredes y a vaciar el interior del recinto religioso.

Uno de los retos más importantes fue el de desmontar el techo, de una sola pieza y 672 toneladas de peso, para el cual tuvo que crearse una grúa especial que permitió su traslado seguro y sin problemas.
A una velocidad de 500 metros por hora, la parte alta de la iglesia llegó al punto de destino en casi dos días. Allí ya se encontraban decenas de trabajadores suecos, quienes lograron rearmarla en tiempo récord.
Luego de que un equipo especializado estudió la seguridad de la iglesia, un religioso la bendijo nuevamente y quedó abierta al público en su nueva locación, en un área que no fue afectada por la mina.
Este traslado recordó a la ubicación de una iglesia realizada a principios de la década de los 80 en Budapest, Hungría, para salvarla de las constantes inundaciones que sufría la zona en la que se encontraba.
INFORMACIÓN: EL HERALDO DE MÉXICO