¿Por qué 2030 es clave para que Trump conquiste Marte?

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Luego de que los astronautas de la NASA volvieran de su viaje a la Luna, el mandatario estadounidense felicitó a la tripulación a bordo de la nave espacial Orión y reveló cuál es el siguiente destino para la humanidad en la exploración espacial.

La misión Artemis II de la NASA logró un exitoso regreso a la Tierra luego de salir del planeta para rodear la Luna. Este evento histórico generó reacciones en todo el mundo, incluida la del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien a través de redes sociales felicitó a la tripulación y anunció cuál será el próximo destino para la humanidad en el espacio exterior.

En su cuenta de Truth Social, Trump escribió “¡No podría estar más orgulloso! Espero verlos pronto en la Casa Blanca. ¡Lo repetiremos y luego, siguiente paso, Marte!”, hablando de las aspiraciones de la nación norteamericana de ser los primeros humanos en pisar otro planeta. De acuerdo con la NASA, Artemis II fue el ensayo para que Artemis III y IV puedan alunizar nuevamente y llegar por primera vez al “planeta rojo”.

Recientemente, Jared Isaacman, administrador de la NASA, dio a conocer las próximas misiones que tiene programada la agencia. Entre ellas, destacan misiones no tripuladas en Marte y la construcción de una base lunar que sirva como laboratorio científico y zona de pruebas para que, a largo plazo, la humanidad pueda explorar otros planetas de manera segura.

¿Por qué aún no se puede llegar a Marte?

La estrategia actual de la NASA se centra en acelerar el desarrollo espacial mediante la construcción de una base lunar permanente. Un pilar clave será la misión marciana SR-1 Freedom (planeada para 2028), la cual utilizará propulsión eléctrica nuclear por primera vez en el espacio y desplegará nuevos helicópteros en la superficie de Marte.

Todo lo aprendido con estos innovadores sistemas nucleares servirá posteriormente para instalar un reactor de fisión en la Luna hacia 2030, el cual será fundamental para dotar de energía ininterrumpida a los futuros asentamientos humanos. Estos esfuerzos a corto plazo son, en realidad, el ensayo general para el objetivo máximo de la agencia: la estrategia “De la Luna a Marte”

De acuerdo con la NASA, la Luna funcionará como un campo de pruebas vital para perfeccionar hábitats y sistemas de soporte de vida a una distancia segura de la Tierra, mientras que la propulsión nuclear probada en la misión SR-1 Freedom será esencial para acortar drásticamente los largos viajes interplanetarios. Al reducir el tiempo de viaje y, por lo tanto, la exposición de los astronautas a la peligrosa radiación cósmica, la NASA espera que toda esta infraestructura permita poner a los primeros seres humanos en el planeta rojo entre finales de la década de 2030 y la de 2040.

INFORMACIÓN: EL HERALDO DE MÉXICO

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