Frankenstein: La Novela Que Definió un Género Sigue Brillando

Alberto Trevera
  • Una adaptación hecha con pasión.
  • Una cinta que resonará por siempre

Sinopsis: Víctor un habilidoso cirujano decide desafiar la naturaleza e ir más allá de límites de la capacidad humana para conquistar la muerte, atormentado por la pérdida de su madre a temprana edad, su obsesión y dolor terminan por traer a la vida una criatura que sus ojos solo pueden ver como un monstruo, pero su creación también lo lleva a enfrentar ese trágico momento que lo marcó de por vida.

Frankenstein es una película impresionante en más de un sentido, a través de la obra de Mary Shelley, Guillermo Del Toro explora inquietudes tan personales como universales, la forma de hacer resonar una historia que ha vivido en el imaginario colectivo por más de doscientos años deja en claro el valor del libro y su adaptación pasará a la historia como el espejo que veremos para preguntarnos ¿Qué es la vida? y ¿Qué nos vuelve humanos?.

En tan solo unos minutos la cinta nos atrapa con una secuencia que mezcla la belleza y crudeza, la coexistencia entre estas dos características marca la pauta para sumergirnos en un universo inundado de una seductora melancolía, el misterio, el querer saber toma nuestra mano para experimentar el camino que se recorre al llevar a cabo la búsqueda de respuestas, un viaje que inevitablemente transforma tanto a los personajes como a nosotros mismos.

Siguiendo la línea que ha marcado su filmografía, Del Toro, sale de la perspectiva común para contar la historia desde el otro lado, esa mirada que no juzga en cambio acepta la luz y oscuridad porque igual que Víctor, La Criatura o Elizabeth somos seres imperfectos intentando encontrar nuestra voz y el significado nuestra propia existencia, aspiraciones que pueden darnos paz o destruirnos.

Es por esa visión tan personal que cada personaje se siente como un espejo de la humanidad es ahí donde Del Toro, se proyecta a través de Víctor, de su obsesión por la perfección al momento de llevar a cabo su creación y al mismo tiempo es La Criatura, alguien que solo quiere entender cuál es su lugar en el mundo, esta dualidad da pie a explorar la compleja relación entre padres e hijos mostrando su naturaleza cíclica y el inherente alcance que una palabra o acción pueden tener.

Mientras la película va provocando un sinfín de emociones también nos deleita con festín visual, diseño de producción impecable, la fotografía a cargo de Dan Laustsen captura la convivencia entre lo bello y aterrador mientras que la música de Alexandre Desplat se convierte en el eco de dolor en busca de consuelo.

Oscar Isaac, Mia Goth, Christoph Waltz, Lars Mikkelsen, Felix Kammerer y Charles Dance son formidables en sus respectivos roles, pero es Jacob Elordi quien se roba la cinta con una interpretación memorable, que apoyada por un gran trabajo de maquillaje nos deja conmovidos desde la primera hasta la última escena.

Con Frankenstein, Guillermo Del Toro vuelve a demostrar su talento detrás de cámaras, la cinta es una manifestación artística memorable, un recordatorio de que lo único que nos llevaremos de esta vida es la cantidad de amor que fuimos capaces de dar.

INFORMACIÓN: EL HERALDO DE MÉXICO

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