Etna lleva siete días expulsando lava y ceniza; esto explica su inusual actividad

Miroslava Mendoza

El Monte Etna cumple siete días de actividad ininterrumpida, un fenómeno que no se registraba en Sicilia desde la década de 1970. La emisión constante de lava y ceniza desde el cráter Vorágine ha forzado la suspensión de vuelos en Catania, afectando el tráfico aéreo en plena temporada estival.

Salvo Gambino, director del Observatorio del Etna, señala que las fases eruptivas recientes solían ser breves, con una duración de entre pocas horas y medio día. En contraste, el evento actual destaca por su persistencia, lo que sugiere el ascenso de magma desde profundidades mayores y con una carga superior de gas.

Desorden en las rutas y vulnerabilidad del espacio aéreo

La actividad se diversifica hoy en varios frentes del volcán. Mientras el cráter Vorágine mantiene fuentes de lava constantes, diversos respiraderos en el Valle del Bove alimentan un campo de lava activo. A pesar de la espectacularidad visual, los expertos confirman que, por el momento, los flujos no amenazan directamente a las zonas habitadas de la isla.

La ceniza volcánica representa el mayor desafío logístico para las autoridades. Los vientos provenientes del sur han desplazado la columna de humo directamente hacia la zona aeroportuaria, extendiéndose incluso más allá de los límites de Sicilia. Esta situación llevó al ministro de Protección Civil, Nello Musumeci, a declarar que la infraestructura aérea es la que se encuentra “fuera de lugar”.

La atracción turística por “Su Majestad”, como apodan los locales al volcán, ha generado un flujo descontrolado de visitantes. Guías de naturaleza reportan atascos masivos y estacionamientos caóticos en las vías de acceso. Según Cristian Alessi, la afluencia en las laderas es comparable a la de los centros urbanos más concurridos de Taormina o Catania un sábado.

El riesgo físico para los curiosos ha motivado alertas del servicio de rescate alpino tras varias llamadas de emergencia. Se han detectado personas caminando por laderas inestables en el borde del Valle del Bove. Los especialistas recomiendan realizar observaciones con guías, utilizando linternas y calzado técnico para transitar por senderos que se vuelven peligrosos al anochecer.

INFORMACIÓN: EL HERALDO DE MÉXICO

Comparte este articulo
COMENTA