Libertad con responsabilidad

Digital Administrador

El principio y el fin de la libertad de expresión es uno de los dilemas más grandes, si bien las críticas deben ser toleradas, estás no pueden permitirse cuando caen en faltas de respeto y sexualización de personas.

Recientemente un grupo de influencers estuvieron en el ojo del huracán después de que uno de ellos hizo comentarios ofensivos en razón de género en contra del equipo femenil de fútbol del Cruz Azul, como consecuencia de su derrota de 10 goles a 0 frente al América que es su acérrimo rival.

Cómo aficionado al fútbol entiendo la molestia que generó un resultado en contra tan escandaloso, si perder de por sí ya es malo, hacerlo por un marcador tan grande y contra un enemigo directo, el escenario se vuelve mucho peor.

Sin embargo, esto no justifica los comentarios de que a las jugadoras hay que “mandarlas a un table dance”, porque se incurre en dos situaciones adversas.

En primera, se está sexualizando a las jugadoras y que por el hecho de ser mujer deben estar trabajando en ese tipo de establecimientos. En segunda, hay mujeres que por decisión propia trabajan en esos lugares y que hay que reconocerlo, no es sencillo manejar el pole dance, así que esos comentarios también minimizan su esfuerzo.

Podrán decir que las jugadoras son malas, dudar de su profesionalismo, que no están al nivel de la institución, entre otras cosas pero existen límites que no pueden sobrepasarse.

Es cierto que cuando un equipo varonil pierde también se hacen críticas muy fuertes en contra de ellos e inclusive se generan amenazas a su integridad, pero los ataques de género son los menos contra ellos.

La libertad de expresión debe siempre garantizarse, ser plena y sin ningún tipo de censura, pero también es responsabilidad de quien está detrás de un micrófono y una cámara, hacer un uso responsable de ella.

La pasión y la libertad no son permisos para faltarle el respeto a nadie.

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