El brote de hantavirus en el navíode lujo MV Hondius, que ya ha cobrado la vida de tres personas, estuvo marcado por 12 días de desinformación y falta de protocolos preventivos tras la primera muerte a bordo.
La tragedia a bordo del crucero de lujo MV Hondius se gestó bajo una falsa sensación de seguridad. Tras la muerte del primer pasajero a causa de un letal brote de hantavirus, la vida en el barco continuó con total normalidad debido a un mensaje tranquilizador por parte de la tripulación. Así lo ha revelado Ruhi Çenet, un creador de contenido turco de 35 años y pasajero de la embarcación, quien relató cómo decenas de personas se acercaron a consolar y abrazar a la viuda de la primera víctima, desconociendo que se enfrentaban a un virus potencialmente mortal.
“No era contagioso”: el anuncio que evitó las precauciones
El viaje, que partió de Ushuaia, Argentina, el 1 de abril de 2026 con 88 pasajeros y 59 tripulantes, dio un giro trágico el 11 de abril. Un pasajero neerlandés de 70 años falleció tras presentar problemas gastrointestinales y respiratorios. A la mañana siguiente, el capitán polaco de la embarcación, Jan Dobrogowski, se dirigió a los pasajeros por altavoz con un mensaje que hoy está bajo escrutinio internacional:
“Es mi triste deber informarles que uno de nuestros pasajeros murió de forma repentina anoche. Trágico como es, fue debido a causas naturales, o eso creemos. Además, cualesquiera que sean los problemas de salud a los que se enfrentaba, según el doctor, no son infecciosos, así que el barco es seguro en ese sentido”.
Confiando en las palabras del capitán y del médico del barco, quien semanas después terminaría contagiado, los pasajeros no adoptaron ninguna medida de bioseguridad. No hubo mascarillas, cuarentenas ni distanciamiento. “Todos sentían mucha pena por ella. La abrazaban y hablaban con ella”, recuerda Çenet sobre la reacción de los pasajeros hacia la viuda del fallecido. “Ella nos llamaba sus ángeles protectores. Era una persona muy buena y amable, pero quizás no fue lo mejor que la gente la abrazara y se le acercara tanto”.
El contagio inesperado del hantavirus dentro del barco
El patógeno responsable del brote fue identificado posteriormente como la cepa de los Andes del hantavirus. Originaria de Sudamérica, esta variante es la única conocida capaz de transmitirse de persona a persona a través del contacto estrecho y prolongado con fluidos corporales, contando con una tasa de mortalidad de entre el 30% y el 50%.
Las autoridades sanitarias argentinas sospechan que la pareja neerlandesa pudo infectarse antes de zarpar, posiblemente al inhalar polvo contaminado con excrementos de roedores durante una excursión para la observación de aves en Ushuaia. Los síntomas de esta enfermedad pueden tardar hasta ocho semanas en manifestarse.
Durante casi dos semanas tras el primer deceso, las actividades grupales en el barco de lujo, cuyo costo rondaba los 10.000 dólares por persona, continuaron sin alteraciones. Los pasajeros compartieron el bufé, asistieron a conferencias y participaron en excursiones. Çenet expresó su profundo remordimiento por la escala realizada entre el 13 y 14 de abril en la remota isla de Tristán de Acuña: “Es muy posible que la gente haya tenido el virus sin saberlo y lo haya propagado entre las personas que viven en la isla. Puede que los hayamos puesto en peligro”.
Polémica tras el desembarco y nuevas víctimas
El 24 de abril, el cuerpo de la primera víctima fue retirado en la isla de Santa Elena. Ese mismo día, Çenet y otros 20 pasajeros abandonaron el barco. Al día siguiente, la viuda del fallecido y el ‘influencer’ turco compartieron un vuelo hacia Sudáfrica. “Estaba en una silla de ruedas (…) Tenía la cabeza baja. Al parecer, la enfermedad comenzaba a afectarle”, relató Çenet sobre la mujer de 69 años, quien colapsó en el aeropuerto de Johannesburgo y falleció el 26 de abril. Días más tarde, el 2 de mayo, se confirmaría una tercera víctima mortal: un ciudadano alemán.
La controversia alcanzó al propio Çenet al regresar a Estambul. El 3 de mayo, coincidiendo con el día en que la Organización Mundial de la Salud (OMS) anunciaba la investigación del brote, el creador de contenido asistió a una multitudinaria boda. Ante las críticas en redes sociales, Çenet se defendió argumentando que, a su llegada a Turquía, las autoridades le indicaron que no era necesaria una cuarentena si no presentaba síntomas. Actualmente se encuentra en aislamiento voluntario en su domicilio, sin presentar signos de la enfermedad.
INFORMACIÓN: EL HERALDO DE MÉXICO