¿La presión favorece a España? Psicólogos explican su impacto en la final del Mundial 2026

Miroslava Mendoza

La selección española de fútbol encara este domingo 19 de julio la final de la Copa Mundial 2026 frente a Argentina. Para alcanzar la victoria, los jugadores deben gestionar un cúmulo de emociones contradictorias. Según los expertos, el éxito no reside en anular los miedos, sino en convivir con ellos para potenciar el rendimiento deportivo.

Pilar Conde, directora técnica de Clínicas Origen, explica que es inevitable que los futbolistas de España sientan presión y agobio ante un reto de estas dimensiones: “No deben renegar de ellas”, sostiene la experta, ya que en situaciones de gran magnitud estas sensaciones son positivas al activar el sistema de concentración y alerta. El objetivo es transformar la carga emocional de representar a 50 millones de españoles en energía competitiva.

La ventaja del equipo y la concentración máxima

Según la psicología, la estructura grupal actúa como un escudo protector para los individuos y, al tratarse de un deporte de equipo, la situación emocional no recae sobre una sola persona, sino que se distribuye entre todos los integrantes del plantel. Esta dinámica permite que la identificación y convivencia con las emociones se produzca de forma colectiva, especialmente en los minutos previos al pitido inicial.

Los momentos de mayor tensión se concentran en el calentamiento y los primeros instantes del encuentro en Nueva Jersey. Los futbolistas de élite están entrenados para identificar este punto álgido y saben que, conforme avance el cronómetro, el agobio desaparece para dar paso a un estado de concentración absoluta. La consigna técnica es que los jugadores de La Roja deben «surfear las olas emocionales» a lo largo de todo el encuentro.

El entorno de la selección busca blindar a los futbolistas de las narrativas externas, como las denuncias sobre tácticas del rival en partidos previos. Existe una orden de “tranquilidad absoluta” con figuras jóvenes como Lamine Yamal para evitar que se vean arrastrados por impulsos viscerales que puedan comprometer el planteamiento táctico del juego.

Lamine Yamal. Foto: @sefutbol

La prensa internacional ya ha destacado la capacidad de España para detener a rivales de gran calibre con una disciplina de clase mundial. Este domingo, la labor psicológica se centrará en mantener ese orden mientras el equipo navega por las situaciones cambiantes de la final. La meta es que el impulso de querer dejarlo todo en el campo no nuble la ejecución técnica necesaria para bordar la segunda estrella.

INFORMACIÓN: EL HERALDO DE MÉXICO

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